La motivación y aprendizaje en el ámbito escolar
El estudio de la motivación escolar postula que debe verse como un proceso que involucra variables afectivas y cognitivas. Es decir, motivar es incrementar tanto habilidades como conocimientos.
La motivación para aprender es definida como “la configuración individual de la personalidad que induce la actuación del estudiante durante el proceso de enseñanza-aprendizaje (PEA) y que está determinada por las expectativas, metas y nivel de satisfacción de estos; así como por los recursos didácticos que utiliza el profesor durante la dirección de dicho proceso”, ( Rojas, 2015, p. 41 citado en Rojas & Matos-Columbié, 2015).
Por tanto, la motivación es el interés que tiene el alumno por su propio aprendizaje o por las actividades que le conducen a él. El interés se puede adquirir, mantener o aumentar en función de elementos intrínsecos y extrínsecos. Hay que distinguirlo de lo que tradicionalmente se ha venido llamando en las aulas motivación, que no es más que lo que el profesor hace para que los alumnos se motiven.
Rojas & Matos-Columbié, señalaban que “los profesores deben utilizar recursos que favorezcan el crecimiento grupal e individual de cada estudiante a partir de sus vivencias y experiencias, y el desarrollo de su creatividad durante la solución de las distintas tareas de aprendizaje, todo lo cual contribuye a elevar su autoestima, autoafirmación y autoconcepto, elementos estos que se consideran resultado de una elevada motivación”(2015, p. 67).
Me parece muy importante el abordar la problemática de la motivación en el ámbito educativo, puesto que incide de manera importante en el logro de objetivos y resultados por parte de los alumnos, así mismo el cómo la conducta de un alumno se verá influenciada también por las condiciones que el medio plantea, si éste es desmotivante, habrá poco rendimiento escolar, si el ambiente es motivante, quizás haya mejor respuesta de los alumnos tanto en el ámbito escolar como en otras áreas de su vida (Naranjo Pereira, 2009).
Trabajar con los estudiantes autonomía, incentivar un deseo por mejorar sus habilidades y de progresar y que de cada vez puedan ser más capaces y así mismo generar que ellos tengan propósitos lo que los llevara a comprender cuál es el propósito detrás de cada proyecto en el aula y especialmente que vean la utilidad dentro de su futuro profesional.
Referencias
Naranjo Pereira, M. L. (2009). Motivación: Perspectivas teóricas y algunas consideraciones de su importancia en el ámbito educativo. Revista Educación, 33(2), 153–170. Retrieved from http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=44012058010
Rojas, I., & Matos-Columbié, C. (2015). El desarrollo de la motivación para aprender en la Educación Superior. EduSol, 15(53), 63–69.
El estudio de la motivación escolar postula que debe verse como un proceso que involucra variables afectivas y cognitivas. Es decir, motivar es incrementar tanto habilidades como conocimientos.
Por tanto, la motivación es el interés que tiene el alumno por su propio aprendizaje o por las actividades que le conducen a él. El interés se puede adquirir, mantener o aumentar en función de elementos intrínsecos y extrínsecos. Hay que distinguirlo de lo que tradicionalmente se ha venido llamando en las aulas motivación, que no es más que lo que el profesor hace para que los alumnos se motiven.
Trabajar con los estudiantes autonomía, incentivar un deseo por mejorar sus habilidades y de progresar y que de cada vez puedan ser más capaces y así mismo generar que ellos tengan propósitos lo que los llevara a comprender cuál es el propósito detrás de cada proyecto en el aula y especialmente que vean la utilidad dentro de su futuro profesional. 
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